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Xeremiers

Tradición musical

Los xeremiers aportan el sonido distintivo de las festividades de Mallorca. Con raíces que se remontan a la Edad Media, los xeremiers han sido guardianes de una tradición musical que se ha transmitido de generación en generación. Sus canciones acompañan a las fiestas de ball de bot, a los gegants, caparrots, cossiers y dimonis en las celebraciones populares (y privadas), sincronizando sus movimientos y aportando un sentido de cohesión a los festejos.

En Mallorca, la colla de xeremiers está formada por un xeremier, que toca una gaita típica mallorquina llamada xeremia, y un flabioler, que toca simultáneamente el flabiol (flauta de una mano) y el tamborino (tambor de madera que se cuelga de la misma mano).

Las piezas que se interpretan van desde los tradicionales pasacalles y corregudes (tocadas en las fiestas de cada pueblo) a boleros, jotas y copeos, así como repertorio de nueva creación.

El alegre sonido de las xeremies y el flabiol y el latido constante del tamborino son, sin duda, un elemento fundamental en las celebraciones de la isla. Por eso los xeremiers tienen el lema "Cap festa sense xeremies!" (ninguna fiesta sin xeremies).

¿Sabías que ...?

Las xeremies cuentan con varias partes de madera como el bufador (por donde se introduce el aire), el grall (que reproduce las notas musicales) y los bordons (que producen el sonido continuo o nota pedal). Para que la madera no se pudra, cuenta la tradición que se debe cortar en febrero a la luz de una luna menguante de un árbol de hoja caduca, o en noviembre bajo una luna nueva si el árbol es de hoja perenne.